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Arimathea Oratorium (Edición en Español)

Arimathea Oratorium

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"ARIMATHEA ORATORIUM" nos invita a sumergirnos en un viaje espiritual profundo e inspirador. El protagonista, un músico en búsqueda de significado, es llevado a una serie de sesiones espiritistas en la casa de una médium. Allí, él y otros participantes tienen la oportunidad única de conectarse con el espíritu de José de Arimatea, un personaje bíblico conocido por su papel en la historia de Cristo.

A lo largo de las sesiones, José de Arimatea comparte su sabiduría espiritual y ofrece consejos transformadores sobre amor, compasión y redención. Mientras el protagonista profundiza en su propia espiritualidad, se ve tocado por la profundidad de los mensajes del espíritu y la conexión que se forma entre los participantes.

"ARIMATHEA ORATORIUM" no es solo una historia sobre la comunicación con el mundo espiritual, sino también una exploración de los desafíos globales enfrentados por la humanidad. José de Arimatea aborda temas como la superpoblación, la escasez de agua, el cambio climático, las guerras y el hambre, ofreciendo valiosos conocimientos sobre cómo abordar estos problemas y promover un mundo más justo y sostenible.

Con una narrativa cautivadora y llena de misterio, el libro nos invita a reflexionar sobre la dualidad entre el mundo material y el espiritual, dejándonos fascinados por los secretos y posibilidades más allá del velo de la realidad. "ARIMATHEA ORATORIUM" es un emocionante viaje hacia una comprensión más profunda de la vida y el universo que nos rodea.

Capítulo 1.

Dentro de la sala había varias sillas apoyadas en las paredes con hombres y mujeres sentados en ellas, todos vestidos de blanco, de características físicas distintas y edades variadas, sonreían irradiando paz y felicidad. Penumbra total. Solo una vela, con su característico aroma, sobre un pequeño platillo en el centro de una mesa cubierta con un mantel blanco, estaba encendida.

Hélio señaló la silla en el extremo de la mesa, de espaldas a la puerta de la sala, y me hizo gestos para que me sentara. Hélio se sentó en el otro extremo. Frente a mí había un montón de papel tamaño oficio blanco y un lápiz negro al lado. A mi lado izquierdo estaban sentadas tres señoras de edad avanzada. La primera, golpeándose suavemente el pecho, dijo "Ana". La segunda, de la misma manera, dijo "Augusta". Y la tercera dijo "Aurora".

Respondí con una sonrisa fraternal: "Doña Ana, Doña Augusta, Doña Aurora, muchas gracias por recibirme", mientras miraba a esas tres damas amables con una actitud tan cariñosa y nombres tan destacados.

A mi derecha, ocupando todo el espacio de la mesa, había un hombre enorme de unos ciento cincuenta kilos, con los puños gruesos y pesados sobre la mesa, completamente inmóvil pero con una respiración fuerte y profunda, parecía dormir. Frente a él había un montón de papel igual al mío. Y una decena o más de lápices dentro de un vaso hecho de palitos de helado atados entre sí con hilo fino de color azul cielo.